viernes, 18 de octubre de 2013

Sin palabras

Momentos en los que sobran las palabras.

Mis manos acarician tu piel, dibujando suaves líneas que recorren tus caderas, sintiendo cada pequeña impureza que marca tu piel. Cada historia... cada tinta impresa. 

Despacio, alejo mis manos hasta que apenas te rozan mis dedos. 

Siento el latir de mi corazón que aumenta su presión por instantes, y siento el tuyo atento a cada movimiento y al terreno que abarcan mis caricias. 

Acerco mis labios hasta tu piel, pero antes de tocarte te erizas. Mi respiración delata los pasos que sigo en este juego. 

Beso delicadamente tu cuerpo... entre caricias que anhelan el deseo y gritos de silencio. 

Momentos en los que sobran las palabras.

Cuando tus manos y tu cuerpo me agarran precisos y yo me arrastro hacia ti completamente indecisa.

Adelante, más fuerte.

Siento el calor que tú y yo tenemos... la llama que prendió entre nuestros besos de entre las cenizas de un sencillo y apasionado beso.

Te necesito aquí, conmigo, dentro. Mi interior te está suplicando ahogándose entre lágrimas de placer eterno. 

Soy tu sumisa y tu credo. Sólo acércate... hacia mi, sin miedos.

Momentos en los que sobran las palabras... y llega un momento en que se marchitan en el recuerdo.

Solo queda eso.