lunes, 10 de febrero de 2014

Pasado próximo

Fui yo la que me equivoqué, quizás también tú cometiste errores pero no los quisiste ver... los problemas surgen si dos lo desean así... aunque no importa cómo fue ni qué ocurrió... sólo el destino fue el traidor que destruyo esta relación sin rumbo fijo, carente ya de sentido para los dos.

Pero créeme, te afirmaré, que aprendí mucho de nuestro frágil amor. Me ha hecho más fuerte y menos vulnerable. Me ha mostrado diversas caras que no fui capaz de ver. Y me ha enseñado a creer, a querer y a soñar más, aún, de lo que cuando era niña solía hacer. Me ha devuelto la vida que necesitaba y que había perdido, así que, créeme si te digo, ángel de mi vida... cuyas alas corté y con lágrimas, que nunca más caerían tras días, se marchó tu esencia en mi piel; créeme, que fui yo quizás la que me equivoqué, y tú también, pero te doy gracias por todo lo que me enseñaste a ser, por cuanto me mostraste y me permitiste ver... por tus maneras, por tus manías, por tus sonrisas, incluso por esas miradas frías que me hacían estremecer.  Por cada caricia que me otorgaste enamorado, por cada pétalo blanco de aquellas rosas que se marchitaron día tras día... por ti: por amarme y odiarme a la vez. Porque gracias a todo eso, querido ángel, yo, por fin, he vuelto a ser.

Sonrisas al pasado próximo.