jueves, 17 de julio de 2014

Cartas de una bruja: Recuerdos futuros para un lobo del pasado.

En las noches más oscuras bajo la atenta mirada de las estrellas, cuando la luz de la luna te ilumine y resurja en ti el deseo ancestral de aullar, mira al cielo. 

Recuerda cada instante que te hizo sonreír, llorar, amar… cada momento en el que tus decisiones forjaron el destino que marcan hoy tus pasos. Siente en tu corazón las promesas que cumpliste. Las palabras que te hicieron ser más fuerte. Las heridas que curaste con el paso del tiempo, y las que aún quedan por sanar. Las cicatrices perdurarán, pero todo lo demás desaparecerá. Cree en ti. Vive las emociones de tu pasado y déjate guiar por ellas: la ilusión, la esperanza, la vida. 

Cierra los ojos, despierta: el tacto de una caricia mientras cada centímetro de tu piel se inclina produciéndote esa sensación incontrolable de deseo; el olor de una fragancia fresca que se impregna en tu mente y se clava en tus sentidos; la suavidad de la piel como dulce terciopelo negro; el susurro de unos labios como si sintieras la presión de esos tiernos besos; el color, el tono y la luz que emite esa mirada ajena…de esos ojos inolvidables. El calor de un abrazo, que te transporta a un pequeño infierno de sentimientos encontrados. 

 Olvida el odio, la negación y el miedo. Elimina éstos. Deja todo eso atrás. Ya no te harán falta nunca más… Busca en tu corazón, en lo más profundo, hay algo ahí más fuerte que todo esto. 

Ese deseo eterno que te hace cambiar, transformarte y ser tú mismo. Esa necesidad innata de cuidar de los demás, de ayudar, de protegerlos a todos. Ese don de liderazgo que te hace ser el Alfa. 

 Grita, gime…siente el dolor….ese fuego interno que te quema por dentro… ¡Cambia! 

 Aúlla… 

Escucha cada latido de tu corazón, cómo se acelera el ritmo… como baila al compás de tus pisadas, es el momento idóneo para luchar, para seguir adelante. Siempre mirando hacia delante. Memoriza el camino, las distancias, el paso del tiempo. Ten presente que este cambio perdurará eternamente, forma parte de ti. Tú volverás a ser el de antes pero habrá un instante en el que todo dejará de ser igual, y entonces serás diferente. Especial. 

Muévete, como un espíritu que danza levitándose entre las flores de un rosal, al son de una música celestial, purificándose: clavándose todas las espinas, desangrándose y sin embargo, radiante.  
…sacrificándose… 

 Ahora observa: reconoce el valor de tu milagro porque es importante comprender lo que has causado. Das demasiado… La huella que dejas marcada imborrable, el halo que desprende tu sombra, cautivándolo todo.

Es imperceptible para el ojo humano, debes tener cuidado. ¿Qué queda de ti? Debes proteger también tu legado. Mira al cielo… las estrellas caen, el manto negro te atañe y una luz blanca te vislumbra. Confía en la luna llena, ella compensará ese milagro. 

 …los lobos no siempre son solitarios.