domingo, 27 de septiembre de 2015

Dolor existencial

Y estoy cansada de toda esta mierda...

Llega un punto en tu vida en el que te das cuenta de cuáles son tus valores, no importa que prácticamente toda la sociedad esté en contra de ellos, sabes qué quieres en tu vida y aprendes a luchar por ello: mejorar como persona. Es un reto casi imposible. La mayor parte de las personas que conocerás serán unas egoístas, entre ellos habrá grandes amigos, familiares o parejas. Y llegará un momento en el que poco a poco irán saliendo de tu vida, te harán daño, te desilusionarán o peor, te destrozarán por dentro.

Tú tienes tu carácter pero no importa, eres grande.

Llega un momento en el que te das cuenta de que no les importas, nadie es capaz de demostrar lo que siente hacia otra persona, sólo piensan en ellos mismos, en sus problemas, en sus quejas, en sus alegrías. Da igual cuántas veces se repita de forma monótona, una y otra vez, las cosas mientras los escuchas desesperada... les hace ilusión eterna y tu los respetas, y escucharás atenta una y otra vez, hasta el más mínimo detalle por hacerles felices. Porque te importan.Pero llega ese momento en el que cuando tú hablas, nadie te escucha, las personas a las que tú atendiste te ignoran, te cortan la conversación o simplemente están de forma aparente delante de ti pero abstraídos en su mundo, pensando en sus cosas... te molestan. Te sientes pequeña.

Ellos se quejarán de que tu hables más fuerte, de que repitas las cosas que les cuentas con una gran ilusión porque para ti son importantes, de que eres feliz... pero nada de eso importa, nadie es capaz de ver lo que tú haces por ellos, de forma innata, porque les respetas como persona. Todo lo tuyo no les importa.

Siempre tendrán quejas, tu lo haces todo mal, te equivocas. Puedes tirarte días, meses, años o incluso toda tu vida escuchándoles quejarse de todo el mundo, de tus seres queridos inclusos, de esas personas que marcaron un antes y un después en tu insignificante vida, pero no importa: nadie se da cuenta de que tú cargas con todos sus problemas, de que les escuchas, de que al final, toda la mierda viene a parar a ti. Das consejos, ignoras... Al final no sabes qué hacer con todo eso, y te das cuenta de que todo el mundo se queja... pero lo peor no es eso, sin duda lo peor es ver cómo luego todos se sonríen con apariencias. Duele... destruye poco a poco tu existencia.

¿Y qué puedes hacer? Nada. Seguir luchando por seguir adelante, por ser una persona mejor. Por sufrir en silencio al ver cuánto odio y destrucción hay en el mundo, de ver cómo a nadie le importan tus sentimientos. Por que al final eres un simple espectador...

Llega un momento en el que el pilar maestro se resquebraja y ya no puede soportar nada más. Eres insignificante, no importas, ¿por qué luchas por ser mejor persona? Y explotas.

Quieres solucionarlo todo pero todo es imposible, no son tus problemas, no puedes luchar por todo el mundo, sólo por ti. Y todo el mundo te hace ver que no eres buena persona... la culpa es tuya, siempre es tuya.

¿Qué cuesta? El ser humano no es capaz de demostrar lo que realmente siente, sólo sabe sacar su lado negativo: destruir, gritar, burlarse de los demás..., ni valorar, ni apreciar, ni demostrar lo que verdaderamente siente.

Y llega un momento en el que sólo quieres estar sola, Por que es lo que realmente sientes.

Nadie es capaz de mejorar como persona, la sociedad te margina, te destroza, te aniquila. Pero sobre todo las personas que más te importan.